Publicación de “Vendrá la muerte y tendrá tu rostro”

Publicación de Vendrá la muerte y tendrá tu rostro.

Bueno, esto está a puntito. De hecho ya está.

Acaba de salir del horno mi novela Vendrá la muerte y tendrá tu rostro.

Os voy a ir hablando poco a poco del porqué de este título a un proyecto que empezó a gestarse hace ya demasiados años con el nombre de El cuadro de la vela. También os hablaré de lo que ha sido todo el proceso de creación, de sus referencias, de sus razones si las hubiera.

Ya sabéis, algunos, lo que me gusta atar vínculos.

Pero ahora lo primero que me gustaría deciros es que estoy muy contento con la historia que he escrito. Me gustaría deciros, seguro que lo entendéis, que el camino que va desde la primera idea de algo a su plasmación como obra artística es bastante tortuoso y que, la mayoría de las veces, la casilla de llegada no tiene demasiado que ver con lo que se pretendía desde la de salida.
En este caso, y pese a los años que he tardado en concluirlo, no ha sucedido así: lo que pone es casi infinitesimalmente cercano a lo que yo pretendía decir. Aunque de lo que pretendía decir hablaremos más adelante porque ahora lo que importa es que el que quiera leer esta historia lo haga sin el condicionamiento de un autor que ha dejado de tener ascendencia sobre ella. Solo deciros que estoy muy contento del resultado, tanto a nivel literario como narrativo.

Un texto se crea cada vez que una persona lo lee. Es el lector el que completa el texto con su interpretación. En ese momento el autor ya tiene poco que aportar.

En este primer contacto me gustaría comentaros, también a vuela pluma, el gran esfuerzo que ha supuesto poner este libro en el mercado y lo que ello traduce del estado de la industria editorial en la actualidad.

Una vez terminado, pulido y corregido, y preleído por escogidos y cualificados lectores cero, me marqué el plazo de un año para enviarlo a diferentes editoriales y esperar sus contestaciones. Salvo dos o tres que amablemente me respondieron que el género de la obra no entraba en su línea de edición y otras cuatro o cinco que veladamente me propusieron coediciones no muy fiables, del resto no obtuve respuesta ninguna, ni siquiera por educación o imagen de empresa. Nada.

Pero ya hablaremos más detenidamente de esa industria editorial que ya solo sabe de números y ha olvidado poco a poco las letras.

Me puse a investigar en la red y descubrí un mundo emergente de nuevas formas de acceder a la literatura, de nuevas formas de editar los textos y de hacerlos públicos. Comprobé que el mundo interconectado ha permitido subcorrientes de comunicación en las que la gente, de una forma más o menos eficiente, intercambia sus escritos.

Una gran marea de letras y letras mojándonos el entendimiento.

Y, la masificación lleva a esto, manchándonos las entendereras con textos sin una calidad mínima y necesaria en un elevado porcentaje de casos. Todo hay que decirlo.

Pero escarbando, escarbando, también encontré textos con una calidad y acabado profesional que les dan mil vueltas a la mayoría de lo publicado por las grandes editoriales.

Me di cuenta de que algo está cambiando en este mundo tan comercializado de la literatura (“sea lo que sea eso que llaman literatura”).

Nuevas formas no tan fosilizadas de edición están emergiendo.

Junto a estos nuevos canales, el capitalismo es así, se están erigiendo nuevas formas de explotación comercial de los textos, nuevos servicios editoriales que, en muchos casos, no suponen ningún valor añadido y están enfocados más a vivir de los autores que a posibilitar que sus textos sean accesibles a los posibles lectores.

Hay una eclosión de editoriales de autoedición que se dedican a publicar textos sin un mínimo de calidad, ni corrección. Las propias editoriales tradicionales se frotan las manos ante esto (perpetúan dos mundos paralelos intransitables entre sí: la edición comercial tradicional y las churrerías editoriales que suponen estas empresas) y, a la vez, aprovechan el nicho de mercado para crear sus propias editoriales, más o menos encubiertas, de pago.

Y, entre tanto, seguía leyendo en internet textos de una calidad exquisita que, por desgracia, nunca llegarán a ser leídos salvo por gente muy introducida en la literatura, y no hablo precisamente de los profesionales, sino de gente que, simplemente, ha convertido el acto de leer en un acto de ser.

Había mucho que descartar en esta ardua búsqueda que había emprendido y tras meses de actividad desenfrenada junto a meses de parón y abandono, encontré una editorial que me ofrecía algo diferente: la posibilidad de editar tras haber superado las fases por las que todo texto debería pasar antes de ser publicado: selección, corrección, maquetación y edición esmeradas.
Gracias a esta nueva forma de plantear la autoedición he podido publicar esta novela de la que estoy tan orgulloso porque, como lector mucho antes que escritor, sé que vale la pena de ser leída.

El tema de la edición es inagotable, así que seguiremos hablando de ello.

Pero yo he venido aquí a hablar de mi libro. 🙂

El lanzamiento oficial será el 11 de septiembre de 2018 (cuando leáis la novela sabréis por qué), pero ya podéis aquí mismo:

 
https://joseluistomasporescrito.com/venta-online/

Y dentro de poco en Amazon y otras plataformas online. Ya os informaré.

Salud.

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