Un nombre para un personaje

Un nombre para un personaje

Ossip necesita un nombre de mujer de cinco letras que termine con una “a”. Provisionalmente utilizaremos el nombre de Nora.

Pero a este nombre le falta algo. Una letra, por supuesto, pero también algo más. El sonido, los dos golpes de voz, son muy parecidos a lo que se pretende, pero hay algo que falta.

Los que saben de literatura y novelas dicen que es muy importante escoger, cuadrar, el nombre de los personajes con lo que se quiere transmitir de ellos. Creo que algo de razón tienen, pero desde luego sin creérselo demasiado, solo lo justo (¿y poner solo sin acento no es una prueba más de este neoliberalismo que nos invade?).

Contra lo que pueda parecer, Nora es el personaje central de la historia, la que se subió a ella años después de que la historia ya quisiera ser historia, la que desde ese momento pasó a ser gobernante de un timón que, aún sin rumbo, traza la línea no recta, pero indeleble, entre lo que se quisiera decir y lo que se quiere escribir.

Buscamos un nombre para un personaje: dos sílabas, cinco letras, terminado en “a”.

Edito (5/08/2018):

Bastantes cosas han pasado desde que publiqué esta entrada pidiendo vuestra ayuda para encontrar el nombre de una de las protagonistas de la historia.

Gracias por vuestra colaboración y por vuestras propuestas de nombre. Podría haber sido cualquiera que cumpliera los requisitos: dos sílabas, cinco letras y que terminara con la letra a. Hay muchos nombres de mujer que cumplen estas reglas en la lengua castellana. Al final el elegido fue Julia por varias razones.

La primera de ellas es su sonoridad, su ritmo al ser pronunciado. Ya sabéis los que me habéis leído que para mí es muy importante el sonido de las palabras y su inserción en la frase siempre guardando ese ritmo, esa tonalidad que de alguna forma completa el significado de los signos. Julia tiene un sonido que comienza como un poco contraído y de pronto explota en una “a” abierta, expansiva y alegre, transmitiendo un positivismo que yo quería inculcar en el personaje.

Otra razón que influyó fue el que ese nombre estuviera archivado también en mi memoria, que fuera cercano a mi imaginario, aunque de una manera bastante remota: era el nombre de la dueña de un pub al que yo iba de joven con mi pandilla. Era una chica de nuestra edad, guapísima, con unos ojos verdes que aún recuerdo. ¿Cómo no iba a decidirme por ese nombre? 🙂

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