Notas en mi Scrivener
Por aquí os dejo algunas de las notas que fui recopilando mientras escribía esta historia. Son las piedrecitas del camino, esas que me guiaron hasta la palabra FIN, cerrando un círculo que nunca quiso —ni pudo— ser perfecto. Solo pretendía ayudarnos, una vez más, a engañarnos dulcemente y creer que todo final tuvo, alguna vez, un principio.
Veréis que algunas de las notas están protegidas por contraseña. No es por misterio, sino por cuidado: aunque no revelan la trama, podrían alterar la experiencia de lectura. Ya sabéis, al final es el lector quien escribe; el escritor solo deja apuntes como estos, migas de pan que marcan el rastro de su propio extravío.
No será difícil para el lector atento, si le pica la curiosidad, descubrir la palabra clave escondida entre las páginas de esta novela. Solo tiene que seguir las, a veces disparatadas, andanzas de su protagonista —y de su escritor—, que a ratos son el mismo y a ratos, dos completos desconocidos.
NOTAS DEL PROYECTO. TRAMA A
▼17/08/2022 La distancia
▼La historia girará en torno a la idea de distancia:
- Distancia física: el protagonista, un hombre mayor, con serios problemas de salud, se inventa un personaje que contacta con una chica joven que se gana la vida como cam model. Ella es de otro continente, de otra edad, pero engañada entabla contacto y se inicia una relación ciber.
- Distancia anímica: el protagonista ha sido incapaz de encontrar en toda su vida alguien con el que contactar de una forma cercana: amores, amigos, compañeros... todos han pasado por su vida situándose en un espacio intermedio, algo que en realidad no era él.
- Distancia conceptual: la idea que tiene el protagonista del mundo, de la vida, nunca ha sido compartida con nadie.
- Distancia empática: el protagonista nunca ha logrado comprender a los demás, siempre la idea que él mismo tenía de ellos le impedía acercarse a ellos.
- Poco a poco la relación entre ellos se va haciendo más personal: la chica le va contando su historia que en un principio es una mentira y luego va cambiando hasta ser sincera. El hombre, en cambio, no puede decir la verdad porque sabe que la perdería.
- Llega un momento en que la mujer está completamente enamorada y le da un ultimátum: o se ven por Skype o rompe la relación. Cuando el hombre aparece en el Skype y ella ve que es un viejo, corta la comunicación y desaparece de la página de webcams.
- El hombre está desesperado y comienzan una búsqueda cibernética de la mujer. Al final la encuentra.
21/08/2022 Escuchando música triste en un casete philips
▼En algún momento el escritor recuerda una tarde de sábado en su casa, escuchando una cinta de casete con canciones románticas. Tenía dieciséis años y se había quedado en casa porque los amigos se habían ido por su cuenta sin decirle nada. Ese fue el primer sentimiento de absoluta soledad que tuvo en su vida.
21/08/2022 El escritor hace listados con las diez personas más buenas que conoce
▼El primer lugar siempre lo ha ocupado su madre, el resto va variando muy a menudo.
21/08/2022 Hombre pidiendo a la entrada del Mercadona
▼Insertar este personaje: Desde un tiempo atrás han abierto un nuevo Mercadona junto al patio de De el escritor. A los pocos días de abrirlo, el escritor se fija en que junto a la entrada hay un hombre pidiendo. Pasa varias veces junto a él y le llama la atención que el pedigüeño está siempre impertérrito, en la misma postura, casi en posición de firmes, como si fuera un miembro de la guardia del palacio de Buckingham, lo único que le distingue de aquellos es que su mano derecha está extendida en la posición universal de pedir y que su vestimenta, también podríamos llamarla uniforme porque siempre es la misma, se compone de unas zapatillas de deporte blancas ya casi grises por el desgaste y la suciedad, unos pantalones vaqueros con los bajos de los camales ya deshilachados y un polo marrón rojizo con el logotipo de la marca Lacoste apenas reconocible. Al escritor le asombra la absoluta quietud de aquel hombre, la imperturbabilidad, hasta el punto de que llega a no estar seguro de si se trata de un mendigo o de un mimo: no sabe si las pocas monedas que recibe en su mano extendida (y que por arte de magia parecen desaparecer, seguramente en alguno de los bolsillos de su pantalón) son fruto de la caridad o del pago por su actuación mímica, aunque, en todo caso, confiere, ambas funciones están tan estrechamente fusionadas que no se pueden distinguir la una de la otra. Cuando el hombre recibe alguna moneda no hace el más mínimo gesto de agradecimiento, su rostro continua con la misma expresión ausente y, a la vez, firmemente fijada en un horizonte inexistente. El escritor no puede evitar obsérvalo vigilante para descubrir algún renuncio en su férrea actitud, algún suspiro o respiro, alguna expresión de fastidio o cansancio, de mínima alegría o esperanza ante una dádiva más abultada de lo normal. Así, el pasante, igual que un niño ante la guardia de palacio, se descubre haciendo intentos de romper la absoluta estoicidad de aquella figura de hielo. La primera vez fuerza una sonrisa de vendedor y la espeta al pasar un buenos días totalmente fuera de sentido y oportunidad. El hombre no mueve ni un milímetro de su consciencia, continua ciego, sordo, mudo e absolutamente indiferente a todo aquello que pueda acontecer a su alrededor. El escritor repite la acción durante varios días, sin ningún resultado, a pesar de añadir a su saludo un "¿cómo está usted?" y llegarse a aproximar tanto al mendigo que sería imposible que este no hubiera percibido el esfuerzo de acercamiento. Ni la más mínima reacción. El escritor convirtió aquellos episodios de negación de Cristo en una afrenta personal, sin poder evitarlo fue invadiéndolo una rabia interior (no exenta de bastante clasismo) que le movía a acabar con aquella afrenta de un modo taxativo: de un sopapo. Llegó casi a ello el último día de su intento: se aproximó hasta el mendigo hasta poner su cara a cinco centímetros de la de él, un solo movimiento hacia adelante y el tropiezo no hubiera tenido ya vuelta atrás: aquel hombre inamovible habría sido despojado de su posición inabordable de hombre que pide y no quiere nada, y el escritor hubiera sido derrotado en su posición de hombre que quiere sin pedir. Evitado el desastre por un mínimo pudor del niño grande que abusa del más pequeño, el escritor reflexionó durante horas sobre aquella trampa en la que se había convertido su intento de acercamiento al hombre necesitado que no lo necesitaba a él. Pensó que todo su intento de acercamiento había sido desde una posición de superioridad, de magnificencia autosatisfecha que le otorgaba a aquel desconocido la gran limosna de dejarlo acercarse a él, como si eso, esa igualación entre ellos, supusiera la gran limosna hipócrita y usurera del que ayuda para eliminar, borrar, invisibilizar algo que en el fondo le perturba que exista. También pensó que había obviado la primera cuestión fáctica de la presencia de aquel hombre en la puerta del supermercado: como todos los que hacían lo que él, su único propósito pasando el día en aquella durísima posición de firmes era recaudar las pocas monedas que le permitieran algo de comida y algo de vino para esperar al día siguiente. Se dio cuenta de que lo que había llamado su atención no era este hecho, el de pedir, que era una actividad ampliamente extendida por toda la ciudad. Lo que le había llamado la atención, y, reconoció, perturbado y hasta molesto, era la actitud inexorable de aquel hombre, el hecho de que vistiera su acción de pedir (de necesitar de los demás) de un absoluto desprecio por aquellos a los que invocaba su auxilio. Lo normal en un mendigo de entrada de Mercadona (alguna vez había imaginado que era la misma empresa la que los ponía allí, no sabía si con contrato y sueldo estipulado o solo a comisión) era que se dirigiera humilde y servil a los clientes, que los saludara, que intentara entablar algún tipo de relación o conocimiento cotidiano para poco a poco ir venciendo la distancia y tacañería del donante hasta que se impusiera la costumbre de una pequeña cantidad como rutina de la buena conciencia del visitante del centro comercial. Entonces cambió de estrategia, decidió ponerse exactamente al mismo nivel del méndigo, empezó a cruzarse con él sin el menor gesto que pudiera hacerle suponer a aquella efigie irredenta que él, el escritor, tenía conciencia de ella. Directamente empezó a ignorarlo de la misma forma que el mendigo le había ignorado a él siempre. Pero también se dio cuenta de que esto solo dejaba las cosas del lado del hombre, que eso significaba una claudicación total para él, por lo que decidió dar un acabado triunfante a su estratagema, comprendió que la única forma de que los dos ganaran en aquella batalla invisible que no sabía cómo ni por qué había tomado cuerpo, era culminar el objeto único de todo la representación desplegada por el mendigo/mimo. Siguió pasando cada día por delante de las narices del mendigo sin inmutarse, como si no existiera, con la justa, recíproca y también indiferente réplica del mendigo hacia él, pero cada cinco días, sin mirarlo ni musitar ni expresar palabra ni gesto alguno, dejaba sobre aquella mano extendida de mármol un billete de cinco euros. La respuesta siempre era nula, el reconocimiento siempre inexistente. Formalmente era exactamente lo mismo darle dinero a aquel perturbado o no, pero el escritor sabía muy bien que convertir la limosna en pago semanal acababa, en lo que a ellos concernía, con la existencia del mendigo como tal, con la falta de expresión del mimo como acción de expresión. Los reducía a ambos a un mero afiche tridimensional a las puertas de Mercadona, a una de esas cabecitas de negro (o de chino, o de indio) donde la gente introducía monedas el día de las razas (y que el escritor , de niño postulante, junto a sus compinches, se encargaba de aligerar de monedas con un cuchillo antes de entregar la hucha). De alguna forma había integrado al mendigo en su sistema, de alguna forma ahora era él (por mucho que lo disimulara, cada cinco días estaría esperando con ilusión su paga de cinco euros) el que dependía de su actitud y no al revés.
21/08/2022 Ikemezo
▼En Japón se alquilan hombres guapos para que las mujeres lloren con ellos sus penas. 55 euros la hora.
21/08/2022 La madre loca
▼La madre loca lleva un abrigo gastado y habla un inglés extranjero. Estas comprendo los mejillones en un restaurante de menú diario para pobres y obreros sin contrato. A su lado una adolescente pelirroja de alambre come con la languidez de las edades inservibles. Frente a ella un barbudo repleto de corchos de vino desdentados apura su raído solomillo de tercera mientras que hace como que escucha la cantinela machacona de la extranjera. El camarero calvo acude con su solicitud traicionera. El café lo tomarán en la terraza, pero antes, por favor, envuélvame las sobras para el gato. La aborrecible adolescente se encasqueta aún más, con una decisión impertinente, su gorro con orejas de gato.
21/08/2022 El escritor encuentra una guapísima mujer en las cámaras
▼El escritor encuentra una guapísima mujer en las cámaras. Es una chica muy discreta, callada, sólo admite privados. El escritor le escribe en inglés: «eres una chica muy guapa, pero sólo te importa el dinero y yo soy un hombre pobre», la chica no contesta nada pero algo en su expresión le muestra al hombre que ha leído el comentario. El hombre vuelve a escribir: «podrías mostrarme tu alma gratis?». La muchacha lo banea. En la pantalla aparece un mensaje: “Ha sido baneado por la modelo por mal comportamiento. Para volver a acceder a esta webcam deberá abonar una penalización de 100 tokens”
24/08/2022 El escritor piensa que él también puede ser un personaje
▼De la misma forma que el escritor busca a sus personajes literarios por las calles, a veces piensa que él también puede ser un personaje de alguna novela mala. (Matrix. Buscar referencias de personajes dentro de personajes, mundos dentro de mundos).
24/08/2022 El escritor se encuentra un billete de 500 euros
▼El escritor ve un billete de 50 euros en el suelo. No se fía mucho de que no se trate de la típica broma del billete con hilo, así que con todo el disimulo del mundo observa a su alrededor para ver si descubre algo raro. La gente pasa por encima del billete y nadie repara. Puede ser cuestión de segundos que alguien se le adelante y se lo lleve. Con más disimulo si cabe, avanza los tres metros que le separan del billete y lo pisa, luego se agacha como si se fuera a atar los zapatos (lleva mocasines) y de un rápido movimiento lo atrapa y se lo mete en el bolsillo (se da cuenta de que este mismo acto lo ha vivido en muchas historias y películas, es un estándar de la comedia mainstream). A paso ligero se aleja del lugar hasta que tres cruces más allá ve un hombre desafinando horriblemente con un violín. Sin pararse deja caer el billete sobre el sombrero usado por el violinista para recaudar donaciones. Conforme va decreciendo el insoportable ruido del violín, el escritor vuelve a pensar que solo un personaje de algún autor mediocre podría realizar tal acto, más cerca de una pobre estrategia de salvar al gato que de una característica consistente del personaje.
24/08/2022 El méndigo aparece al final de la historia
▼Tras el desenlace de la historia, el escritor seguirá caminando, dudando entre buscar un nuevo personaje o no escribir nunca más. En su paseo aflorará toda su soledad y el porqué de la misma. En un momento dado, y por puro azar, se topará de bruces con el mendigo de Mercadona, ahora pidiendo en cualquier otro lugar (a determinar). El escritor se acercará lentamente a él, observándolo como si observara su propio pasado. El méndigo seguirá en su misma posición de guardia de Buckingham de siempre, con su mano abierta extendida. El escritor llegará hasta él y, sin mediar ni palabra ni gesto, estrechará la mano del mendigo que no podrá impedir que una solitaria lágrima descienda por su mejilla.
25/08/2022 Violeta le dice al escritor
▼(En el último encuentro)
Que yo sea venezolana no quiere decir que me tengas que confundir con el personaje de una chica venezolana que escribiste para una novela cuando aún no me conocías ni podías imaginar que me conocerías. Que yo también me llame Violeta, como aquel personaje, tampoco. Que me digas que mis ojos son exactamente iguales a los de una mujer que vivió hace noventa años es obvio que no se sostiene. —Sin mediar más palabras, Violeta ladeó su rostro y con infinita habilidad se desprendió de las lentillas que hasta ahora habían sido sus ojos paral escritor. El hombre no pudo menos que carraspear aturdido cuando comprobó que aquellos nuevos ojos de Violeta eran de un negro irresponsablemente negro.
25/08/2022 Invita a Violeta a comer
▼Sin duda la invitaría a un restaurante venezolano en la ciudad (si ella no lo conociera). Si no existiera esta posibilidad la invitaría a un buen restaurante japonés, a ser posible de cocina nikkei. En cualquiera de los casos se trataría de excitar su imaginación, su sorpresa por cosas a conocer (o a reencontrar en el caso del venezolano).
Ella se vestiría especialmente bien para la ocasión, como siempre muy moderna y con ese puntito sexy discreto característico en ella.
Ejemplos:
Japonés:
Ryokō - Nikkei Sushi Bar: Carrer de Ciscar, 49, 46005 València
https://ryokovalencia.com/
Manaw - Nikkei Bar: Calle Adressadors 10, 46001, Valencia
26/08/2022 Posibilidad de trasponer chats
▼Se podrían insertar, adaptados a la historia, alguno de los chats con Susan en aquella época, también alguno de sus escritos y poemas (reflexionar)
27/08/2022 Acotación narrador principal
▼Narrador en tercera persona, presente. La primera persona está encubierta con una frase como: al que pondremos como nombre provisional el escritor, porque narrar esta historia en primera persona es complicado... (Pensar).
Debería, entonces. haber otro narrador para focalizar a Violeta, también en tercera persona (quizá en pasado), pero claramente diferenciado del narrador principal. Sí fuera en primera persona añadiría la dificultad de escribir desde el punto de vista de una mujer, transmitir, además, su cultura y forma de hablar venezolana (desechar).
25/08/2022 ¿Qué lleva Violeta en sus bolsillos?
▼- Violeta suele llevar una mochila de cuero negro donde guarda sus cosas habituales. Se trata de una mochila Sdinaz casual, de 23x31x13 cm. La suele llevar a diario, si bien, en ciertas ocasiones más señaladas utiliza un bolso de piel beis con relieves imitando la piel de un cocodrilo del Orinoco.
Tanto en uno como en otro siempre suele meter las mismas cosas:
- Documentación (comprobar qué documentación provisional puede llevar dada su situación y que sus contratadores custodian su pasaporte).
- Pañuelos de papel.
- Tampones.
- Ropa interior de recambio.
- Perfume, lápiz de labios, rímel, sombra, etc.
- Su móvil (proporcionado por sus contratadores, tiene restringidas las llamadas entrantes o salientes al extranjero).
- Fotografías: Su madre, su padre, su abuela, su hermano pequeño, un novio que dejó en Venezuela, su amiga Susie, su viejo amigo y mentor ¿Alcides? (buscar nuevo nombre).
- dos libros de Alejandra Pizarnik: La extracción de la piedra de la locura y La condesa sangrienta.
- Una pequeña fotografía, reproducción del cuadro La extracción de la piedra de la locura, del Bosco.
27/08/2022 Relación virtual con Violeta
▼Cuando el escritor invente un avatar para contactar con Violeta la situación comenzará a contarse desde el punto de vista de Violeta, el lector no sabrá hasta capítulos después (avanzado el segundo acto) que el escritor es su amigo cibernético en la webcam. En ese momento se contará cómo el escritor ha construido toda la estrategia y constará de varios planos de simulación:
El escritor como amigo circunstancial de Violeta en la terraza.
El escritor como cliente oculto de la Violeta cam model.
El escritor como usuario de la webcam y su relación cibernética con Violeta bajo otro nombre (buscar).
Violeta como estudiante de Filología en la terraza.
Violeta como cam model.
Violeta, con otro nombre, contactando con el escritor por la red.
28/08/2022 Posible moto en la página de cortesía
▼Yemue chery Kamaywa
Enká yechereká warayto.
(Cerró el sexo como una mariposa
Y amasó al hombre)
(Domingo Rogelio León)
28/08/2022 Subtrama mundo pequeño
▼Introducir una subtrama que refleje a alguien cercano al escritor (pueden ser familiares, amigos, gente relacionada con su vida laboral). En la subtrama se reflejará cómo esta gente se ha ido alejando con los años, cómo se han refugiado en un mundo más pequeño, hecho a la medida de su seguridad y de su tranquilidad, mezcla de un cierto interés mezquino y material y, sobre todo, como renuncia a todo aquello que en su juventud desearon o imaginaron que podía ser el mundo. Conforme en el transcurso de sus vidas han ido eligiendo las opciones que en su momento les parecieron más convenientes, cada vez que elegían una de ellas dejaban de lado toda una multitud de posibilidades. Junto a esto, y quizá como mecanismo de supervivencia, al escritor le llamaba la atención el proceso de aceptación y convencimiento de aquellas cosas que habían elegido y, paralelamente, cómo aquellas que habían rechazado eran desdeñadas e incluso despreciadas para afirmar lo elegido.
Cuando en el transcurso de la historia el escritor necesite de su ayuda, se dará cuenta de que, pese a las buenas intenciones y el deseo sincero de ayudarle, esta gente ya no puede ayudarle porque es incapaz de ponerse en su lugar, de comprenderle.
28/08/2022 Violeta y Rosalía
▼A Violeta le encanta Rosalía. Cuando transmite en su webcam canta canciones de ella y se viste como ella. En el primer stream, tras la canción Lucy sonará una canción del malquerer.
28/08/2022 Rosalía, La fama.
▼Rosalía, La fama.
29/08/2022 Una mujer
▼Una mujer que camina con la mano en el pecho como si se sujetara el yo.
04/09/2022 Posiblex climax 1
▼Después de enterarse de que el escritor y su amigo cibernético son la misma persona, Violeta sufre una grave crisis. En plena emisión desde su webcam se toma un frasco de pastillas (seconal sódico). El escritor está viéndola desde su ordenador y corre hasta el estudio para intentar salvarla, pero antes envía el enlace a su amiga la policía (crear personaje). Cuando llega al estudio le impiden la entrada, pero él no hace caso de la recepcionista y sube. Cuando llega a la oficina está esperándole el calvo amenazante, el escritor le golpea en la cabeza con una papelera metálica y mientras aquel se queda aturdido, comienza a abrir puertas de los pasillos interrumpiendo las emisiones. Tras dos o tres intentos, consigue abrir la puerta del estudio de Violeta. La chica ha perdido el conocimiento y está tendida sobre la cama (o cualquier elemento al uso). El escritor intenta reanimarla, llama a emergencias para que llegue una ambulancia. En ese momento irrumpe la policía con su amiga al frente, acompañada de los sanitarios. Violeta es llevada al hospital y la organización desarticulada. Cuando un par de días después Violeta recupera la conciencia, el escritor está junto a su cama. Ella comienza a sollozar y le pide que se vaya de allí. El escritor asiente y le deja un sobre con un escrito, también le deja su pasaporte recuperado y un permiso provisional de residencia en España. Luego sale de la habitación.
05/09/2022 Juego de espejos
▼Cuando el escritor observe a Violeta en su webcam se dará cuenta de que todos los textos que enfoca la cámara (en camisetas, en algún libro, etc) aparecen invertidos. Esto funcionará como señal de simulación, pero también de desdoblamiento de la personalidad de la chica. En algún momento Violeta enviará al escritor una foto suya con su cara pegada lateralmente a un espejo, de tal forma que la foto recoge las dos imágenes, la real y la reflejada, lo que provoca una reacción de escalofrío al escritor, porque viendo esa foto comprende las crisis de Violeta.
05/09/2022 El violín rojo
▼A Violeta le encanta esta película. También la película El cisne negro.
07/09/2022 Comienzo 1
▼Comenzar con el asunto del billete:
Parece imposible que nadie se dé cuenta, pero el billete de cincuenta euros es bien visible, aleteando entre las pisadas a cuatro metros del escritor que, con creciente nerviosismo y sigilo innecesario, acelera sus pasos hasta pisarlo con fuerza como si hubiera conquistado un home run (indagar). Tras tres segundos de oteo para asegurarse de que nadie lo ha visto, el escritor se agacha con toda la lentitud posible hasta adoptar la postura universal de atarse un zapato. El nerviosismo parece desbocarse al reparar que calza unos mocasines, sin cordones, e introduce su dedo pulgar entre el reborde del zapato y su tobillo durante un instante demasiado corto para probar ante la universalidad que quizá le roce el zapato en su pie desnudo. Con el mismo movimiento fulgurante, despega la suela lo suficiente del suelo para que el billete pueda afirmarse entre sus dedos anular e índice. Durante un segundo la acción se para durante el tiempo incalculable que le permita vencer la fatal seguridad de que tras el billete habrá una encerrona insalvable, una vergüenza insoportable. En un santiamén el billete está en el bolsillo de su pantalón mientras él vuelve a repasar todos los horizontes para asegurarse de que nada existe si no se ve.
El escritor continua su paseo intentando apaciguar los retumbes de su depauperado corazón, unas ligeras gotas de sudor recorren sus sienes e incluso su cuello en esta extremada tarde de septiembre en la que el calor se siente de cartón piedra. Al poco la satisfacción interior por su arriesgada hazaña oculta cualquier temor. Se siente tan libre y divertido que está a punto de coger su móvil y llamar a alguien para contárselo. Pero no tiene nadie a quien llamar ni nada que contar. Estas cosas solo las puede escribir para que dejen de ser verdad.
(al final del capítulo o de la escena, el escritor pasará junto a un músico callejero (violín) y dejará el billete de cincuenta euros en su sombrero)
11/09/2022 Posible final 1
▼Una vez que el escritor logra que Violeta se libre de la organización, y ante la imposibilidad de homologar sus estudios en España, esta decide volver a su país con su familia para continuar sus estudios allí y ayudar al cambio desde dentro. El escritor, por su parte, decide acudir a la boda de su hija, allí arregla su enemistad con su exmujer y con su hija. Tras esto se retira a escribir la novela sobre sus padres.
16/09/2022 Diálogo con Violeta I
▼(Ver tercer encuentro con Violeta)
El escritor y Violeta hablan en la terraza del Hotel Inglés. Ya se han encontrado varias veces y el escritor le ha contado que está planificando una nueva novela sobre la vida de una muchacha que encontró en una vieja fotografía de la época de la guerra civil. El escritor le explica que en el fondo escribir esa novela supone buscar un mundo en el que refugiarse, una realidad donde sumergirse para escapar de su propia realidad, de su soledad, pero la paradoja es que para escapar de sí mismo en realidad está adentrándose en el tiempo perdido de sus padres, en su propia esencia. Es una huida hacia dentro que no le permitirá escapar de sí mismo.
Y Violeta le dice algo así como que sí que son paradojas, que quiere huir de sí mismo y en realidad lo que hace es buscarse a sí mismo, quizá porque se perdió de sí mismo hace mucho, y que para eso busca personajes en el mundo que le rodea, en el mundo exterior, para crear un personaje que está oculto en una fotografía que no es más que el recuerdo de su madre. Y le dice:
—Lo único cierto es que tú me quieres coger.
—Es muy posible que tengas razón. Puede que te quiera coger, pero no sé si podría con toda la parafernalia del frotamiento vaginal, quizá solo te pueda coger literariamente.
—Yo creo que tú me quieres coger edípicamente —se tronchó la chica con una burla que sellaba un pacto de amistad.
16/09/2022 Conversaciones con Violeta
▼Al poco de contactar, el escritor le confesará a Violeta que se fijó en ella antes de hablarle, que la había visto varias veces en esa terraza (no le dice que la siguió) y se había fijado en ella porque era el personaje que estaba buscando para su nueva novela. A partir de entonces el escritor le hablará sobre su novela y ella seguirá el tema con mucho interés.
18/09/2022 El escritor contacta con Violeta en la terraza
▼Después de coincidir con ella en otra ocasión, la siguiente vez el escritor ve que Violeta está leyendo su última novela, Vendrá la muerte y tendrá tu rostro. Esto le da la excusa para acercarse a ella y darle conversación. Hacer mención de la voz y acento de Violeta. La chica le mira recelosa y él le dice que mire la foto de la contraportada. Ella lo hace y reconoce al autor. El escritor bromea sobre los diez años que han pasado de aquella foto y de que aún sea reconocible.
Él le pregunta si le está gustando. Ella le responde que hay cosas que sí y cosas que no tanto. Él se interesa por las cosas que no y ella le dice que las mujeres que salen en la historia no son reales, que son construcciones ideales suyas. Que la historia refleja un gran egocentrismo masculino. Él le dice que todas las historias son reales y falsas a la vez, que a la gente la acostumbran a pensar que solo es real lo tangible o lo medible, como si fuéramos todos agrimensores, pero que esa realidad que tanto se valora no es más que una construcción, como puedan serlo sus personajes.
Él le pregunta que cómo se llama y ella le responde que Violeta. El escritor se queda sorprendido, exclama: no puede ser, me estás tomando el pelo, un personaje de la novela se llama Violeta y es venezolana, como tú, creo. Ella le responde que un amigo le comentó que en la novela aparecía un personaje que se llamaba como ella y era también Venezolana, que por eso la está leyendo, pero su personaje aún no ha aparecido ( Con el transcurrir de la historia, bastante después de este momento, el escritor descubrirá que la chica no se llama Violeta, (Susan?)).
Continúan hablando de la novela y de literatura. El escritor se da cuenta de que la chica sabe mucho de literatura y esta le cuenta que en su país estudiaba literatura en la universidad.
La chica tiene que irse y le pide al escritor que le firme el libro. El escritor le propone un trato: esperar a que termine de leer el libro y comentarle lo que le ha parecido finalmente. En ese momento se lo firmará. La chica se queda pensando y asiente, le dice que pueden verse el jueves siguiente (ella siempre va las tardes de los jueves porque es cuando le toca turno de noche en el estudio) allí mismo. Se despide y se va (entra en la cafetería y paga su consumición).
19/09/2022 Posible final 2
▼Al día siguiente, el escritor hace su cotidiana ruta por las calles, se sienta en la terraza del Hotel Inglés y echa de menos las conversaciones con Violeta, toda esa historia inventada que ahora añora como si fuera una vida perdida. Se da cuenta de que ha perdido a todos los que le rodeaban, que ya no tiene ni un solo amigo ni persona a la que acercarse. No está triste, quizá sorprendido de que todo haya pasado una vez más tal y como siempre previó. Se acuerda de su amigo librero y va a la librería. Cuando entra el librero está hablando con un cliente y ni siquiera hace un gesto para saludarle. El escritor se hace el remolón entre los estantes y sustrae un nuevo libro (hay que pensar el título). Cuando se acerca al mostrador para hablar con el librero, este se gira y comienza a hablar por su móvil (está disimulando). El escritor se sorprende un poco, pero piensa que es parte del juego. Decide irse con el libro y volver otro día.
Cuando sale de la librería pueden ocurrir tres cosas:
Suena la alarma antirrobo y el escritor se detiene en el umbral. Aquí termina la novela.
Se acerca un policía y lo sujeta por el brazo.
Se acerca un hombre (previamente identificado en la historia como un traficante) y le toma del brazo.
Creo que mejor la primera o la tercera opción.
19/09/2022 Posibilidad engaño mayúsculo
El desenlace de la historia se produce en la boda de la hija del escritor. Tras convencerlo sus hijos y su propia exmujer, el escritor acepta acudir a la boda. Tras la ceremonia, cuando va saludando a los invitados junto a su ex de mesa en mesa, llega a una mesa un tanto separada donde está Violeta junto al gerente del estudio.
La sorpresa del escritor es mayúscula. Le cuesta comprender que todo ha sido un simulacro urdido por su exmujer. Una especie de lección moral por los engaños que tuvo que sufrir en su época de casados (buscar una causa mejor. En medio de la historia se debe contar de pasada un episodio en el que el escritor haya hecho mucho daño a su exmujer; por ejemplo interponerse en una historia de amor de ella o un negocio y hacerlo fracasar) (Esto será paralelo a la historia de Sonia, en la trama B, cuando ella llega a La Habana y se encuentra a su marido viviendo con una mulata).
En ese momento desfilan por su mente todas las escenas con Violeta: comprende que ella estuviera leyendo su novela, que se presentara como Violeta. Entiende que todo ha sido una invención, una historia inventada en la que él ha creído como cualquier lector de una buena novela.
Violeta le dice su verdadero nombre (Susan?), le cuenta que lo de la webcam era un montaje, que ella solo emitía para él, que es actriz y que Sergio, el supuesto gerente del estudio, es productor, su agente y su marido.
Su exmujer le pide que se vaya y que no vuelva a y le amenaza con denunciarlo por algo (hay que pensar por qué). Le dice que sus hijos están de acuerdo con ella y que tampoco quieren volver a verlos. ¿Le hace firmar una renuncia a los bienes gananciales?
Esto hay que urdirlo muy bien porque si no se puede caer por todas partes. O se encuentran una motivaciones lo suficientemente consistentes o todo puede parecer una telenovela sin ningún sentido. Tiene que haber indicios a lo largo de la historia para que no resulte demasiado "sin cuento".
Hay que dejarlo todo en suspenso mientras no aparezca algo sólido que justifique todo el entramado de venganza de la mujer.
¿Es posible que Violeta haya inducido al escritor a cometer un delito? Algo así como traficar con cocaína para conseguir dinero y pagar la supuesta deuda que ella tenía con su empresa? Puede ser que ahora le enseña fotos, vídeos o audios donde el resulta claramente implicado?
Otra posibilidad es que haya sido Violeta la que, cuando ha descubierto el engaño del escritor se haya puesto en contacto con la exmujer (esto por sí solo no vale).
Al final, el sentido de todo esto puede ser que el escritor, escritor que buscaba personas reales para convertirlas en sus personajes, ha sido utilizado como personaje real en una historia inventada a su medida.
19/09/2022 Su hijo le pide la IP de su ordenador
▼En algún momento su hijo le pedirá la ip de su ordenador para transferirle unos archivos muy pesados.
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¿Estás listo para desentrañar un enigma literario que desafiará tu percepción de la realidad? ¿Te atreves a cruzar el umbral de la realidad? Acompaña a Ossip Gregorovius en este deambular por calles y páginas de papel, y déjate llevar por una experiencia que te invitará a cuestionar los límites entre la ficción y la realidad.
Poemas para la mujer de negro
Aunque se presenta como poemario, en este libro se reconstruye una historia, desde su principio a su final, no necesariamente en este orden. La mujer de negro, el sujeto elíptico, el hombre del espejo, el eclipse de agosto de 1999, la Odisea, los cánticos de las sirenas, la Praga escondida de sí misma, el Golem... son las piezas de un puzzle que se visten de verso para contar su misterio...




